Rosario Al Señor De La Misericordia



La Coronilla de la Divina Misericordia, sirve para muchas cosas, para acercarte a Dios, para elevarte un paso más arriba hacia la santidad o incluso para alejarte de aquellos pecados que te atormentan y te tientan.



Por lo tanto, si te encuentras en un momento en el que quieres sentir la presencia del Señor de la Misericordia en tu vida, puedes rezar un Rosario. Puedes hacerlo cualquier día de la semana y en cualquier momento del día, solo busca un momento donde sientas tranquilidad y donde puedan estar tú y la presencia de Dios.

Rosario al Señor de la Misericordia

Oración al Señor de la Misericordia
Rosario

Para realizar el Rosario al Señor de la Divina Misericordia, es necesario que tengas un rosario normal de cinco misterios.

Antes de comenzar tu rosario debes decir “en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, amén”, posteriormente a esto, debes realizar las tres primeras oraciones introductorias, que son el Padre Nuestro, el Ave María y el Credo.

Después que hayas terminado estas tres oraciones, es cuando comienzas con las cuentas del rosario normal, rezando cinco decenas. En las cuentas grandes comenzaras diciendo lo siguiente:

“Padre misericordioso y bondadoso,
hoy te doy como ofrenda el cuerpo,
el alma y la mente de tu santo hijo,
nuestro divino Señor de la Misericordia,
como propiciación de los pecados que cometemos
y por los pecados que hay en el mundo.”

Y mientras vayas por las cuentas pequeñas debes recitar diez veces la siguiente frase:

“Por el gran sacrificio
que hizo Jesús al venir a esta tierra,
ten misericordia de toda la humanidad.”

Luego de que hayas repetido la decena cinco veces, debes repetir tres veces “Poderoso y gran Dios, Divino Señor de la justicia y del amor, ten misericordia de todos nosotros.”

Ya para finalizar, solo debes recitar la Jaculatoria y la oración final. En la Jaculatoria debes decir estas palabras:

“Por la sangre preciosa
que brotó del sagrado corazón de Jesús
para que de esta manera,
todos podamos alcanzar
la misericordia divina,
Santo y poderoso Jesús, en ti confío.”

Luego de que termines de recitar la Jaculatoria, debes repetir la oración final, este último paso es opcional, y por lo tanto, puedes finalizar la oración al acabar de decir la Jaculatoria o finalizar con estas últimas palabras.

“Grande y poderoso Jesús,
Rey de la misericordia divina, te
pido perdón por mis pecados y te pido
que voltees tu mirada hacia mí,
para que en estos momentos difíciles,
mi fe no flaquee, sino que sea fortalecida
en tu amor y en tu gran misericordia pura.”

Al finalizar estas palabras, debes hacerte la señal de la cruz y repetir: -“En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.” Amén.

La oración del Rosario, es una composición maravillosa de letanías, debido a que si se hace correctamente y de manera constante, esta nos puede conducir a la presencia del Señor, de una manera en la que no todos pueden llegar a disfrutar.