San Isidro Labrador: Historia, Milagros, Día y Mucho Más



Muchos creyentes acuden a hacer una oración a San Isidro Labrador para resolver todo tipo de problemas, o simplemente para tener un diálogo con un Santo piadoso, caritativo y que siempre buscó compartir sus bondades con los hombres. Humilde de origen, escuchará las palabras de cualquiera que busque su intervención. Para ello te presentamos la vida de San Isidro Labrador.



Historia de San Isidro LabradorSan Isidro Labrador

San Isidro Labrador nació en las cercanías de Madrid, durante el año de 1080, como hijo de una pareja de campesinos muy pobres. Tal era la ínfima capacidad económica de la familia que se vio incapaz de asistir a la escuela.

Sin embargo, en casa le enseñaron los valores cristianos, como el evitar ofender a Dios y siempre mostrar amor y caridad al prójimo, además de la importancia de la oración y de la Misa y la comunión.

Quedó huérfano a la tierna edad de 10 años, por lo que se convirtió pronto en un peón de campo. Cerca de Madrid, comenzó a servir a Don Juan de Vargas, un dueño de finca, en la cual pasó muchos años cultivando, cosechando y labrando la tierra.

Para cuando el rey de Marruecos atacó Madrid, en 1110, San Isidro Labrador se trasladó a Torrelaguna. Allí continuó con su mismo estilo de vida: trabajar, asistir a misa y orar diariamente.

En aquel lugar conoció y se casó con Santa María de la Cabeza, también campesina, y con ella tuvo un solo hijo, y con la que se movió al pueblo natal de ella, donde comenzaron a trabajar las tierras que su esposa había heredado.

Lo que San Isidro Labrador ganaba en su jornada lo dividía en tres partes: una para alimentar a los pobres, una para su familia y la última para ofrecer en el templo. Incluso en pleno invierno alimentaba a las aves y a los mendigos

Al rededor de 1119, San Isidro Labrador regresó a Manzanares y se estableció en las cercanías de la Iglesia de San Andrés.

San Isidro Labrador se levantaba cada mañana en la madrugada y asistía sin falta a la misa antes de acudir a sus labores. Debido a ello, varios de sus compañeros lo acusaron de abandonar su trabajo. Su patrón, al escuchar tales declaraciones, decidió comprobar lo dicho.

frases de san isidro labradorDon Juan de Vargas se encontró muy sorprendido al descubrir que, si bien era cierto que Isidro llegaba una hora después que el resto, un personaje invisible (probablemente un Ángel) se encargaba de adelantar sus tareas. Cuidaba a los bueyes, araba el campo, y trabajaba como si lo hiciera San Isidro Labrador.

Al pasar los años, Santa María de la Cabeza y San Isidro Labrador se separaron, buscando cada uno una vida más santa. Él se dirigió a Madrid, mientras que ella permaneció en Caraquiz, en donde se dedicó al cuidado de la ermita del lugar.

Durante toda la vida de San Isidro Labrador este demostró un gran amor y compasión frente a los animales. Nunca se atrevió a maltratar a los animales con los que trabajaba en la hacienda, sino todo lo contrario.

La separación con María duró solo hasta la terrible enfermedad que le dio el fin a la vida de San Isidro Labrador, en 1130. Un Ángel se apareció frente a la mujer y le advirtió de la muerte de su marido, lo que la hizo regresar y pasar sus últimos momentos con él, muriendo ella pocos años después.

San Isidro Labrador fue enterrado en el cementerio de la parroquia de la Iglesia de San Andrés, en una ceremonia humilde. Finalmente, fue beatificado el 14 de junio de 1619 por el Papa Paulo V, por influencia del rey Felipe III. Fue canonizado por el Papa Gregorio XV junto con otros santos (San Ignacio de Loyola, Santa Teresa de Jesús, San Fracisco Javier, San Felipe Neri) el 19 de junio de 1622.

En 1657, Diego de Madrid levantó la capilla de San Isidro Labrador, destinada a servir como templo protector de la urna del Santo, que fue trasladado en 1669.

Milagros

San Isidro Labrador fue responsable de muchísimos milagros, tanto en vida como en la muerte.

Un ejemplo sencillo es el relato en el cual, al ser invitado a una gran comida, llevó consigo a muchos vagabundos. Ante el disgusto del invitador y su oposición a brindarle alimento a todo aquel público, San Isidro Labrador le pidió que le diera su comida, y se dedicó a repartirla entre los presentes. Su comida alcanzó para todos e incluso sobró.

En otra ocasión, cuando su hijo Illán cayó a un pozo, San Isidro Labrador se lamentó junto con su esposa de la tragedia, y se pusieron a rezar frente al lugar. Entonces, debido a que el agua del pozo creció, el niño logró salir sano y salvo.

Durante la vida de San Isidro Labrador, encontrándose en un terreno árido y seco sin agua cercana junto  su patrón, hizo aparecer agua en una fuente gracias a sus palabras.

Una vez más el Santo de los campesinos manifestó su poder cuando encontró un grupo de pájaros hambrientos en pleno invierno. Al ver que llevaba un saco de granos en la espalda, compartió con los animales la mitad del alimento y nuevamente emprendió su camino a casa. Cuando comenzó a descargarse en el molino, vio que el saco estaba lleno de nuevo.

Su generosidad no fue solo frente a los animales, sino también en favor de los hombres. No era secreto para nadie que San Isidro tenía la costumbre de llevar a cenar a su hacienda a cualquier persona que encontrase hambrienta. Cierto día, apareció frente a su esposa con muchísimas más personas de lo usual, pero ella se dedicó tranquilamente a servir a todos los invitados.

San Isidro Labrador

Al ser tantos, el guisado se acabó pronto. Santa María de la Cabeza le hizo saber de inmediato a San Isidro que el caldo se había terminado. Él le dijo que revisara nuevamente ¡La gigantesca olla estaba llena hasta el tope! María, sorprendida, siguió repartiendo tazones a todos quienes pidieran alimento, incluso sobrando guisado al final de la noche.

Su milagro más famoso fue cuando se encontró su cuerpo, tras morir, incorrupto, casi como si estuviese vivo. La primera vez que se descubrió fue cuando Alsonso VIII se Castilla, tras la victoria en las Navas de Tolosa, ordenó que se exhumaran los restos de San Isidro para pasarlos a un arca decorada con escenas de su vida.

Alfonso VIII tomó estas acciones al reconocer a San Isidro Labrador como el sacerdote (muerto) que le había aconsejado en aquella batalla, otorgándole la victoria frente a los moros, convirtiéndolo en otro milagro por sí mismo.

Para terminar, el milagro que causó la beatificación de San Isidro Labrador fue concedido a Felipe III. El Rey, gravemente herido, pidió que le acercaran al cuerpo del Santo, en perfectas condiciones, para intentar que su salud mejorara. Inmediatamente después de su visita, Felipe III fue sanado.

Ante aquel milagro, pidió al Papa que beatificara a San Isidro, que tuvo lugar el 14 de abril del año 1619.

Frases de San Isidro Labrador

Existen muchos refranes y frases célebres atribuidas a la personalidad de San Isidro Labrador, como la que exclamó el Papa Gregorio XV cuando lo canonizó: “Nunca salió a trabajar sin oír antes, casi en la madrugada, la santa misa. Ni se olvidó nunca de encomendarse a Dios y a la Santísima Virgen María. Era devoto de recorrer siempre las capillas para hacer oración”.

Sin embargo, frases de San Isidro Labrador, si bien son pocas las que conocemos, es importante tenerlas en cuenta día a día. Las más reconocidas son:

“El odio no se quita con el dolor, ni se elimina con el martirio, ni se borra con la sangre de hombres derramada”. Con ella nos enseña que la solución a los males que nos causan otros no son la venganza o la culpabilidad perpetua, sino reconocer a Dios y estar siempre con Él.

“Incierta es la amistad que prospera en la fortuna”. Esta es otra de las frases de San Isidro Labrador que nos recuerda que debemos apoyarnos incluso en los peores momentos.

Día de San Isidro Labrador

San Isidro Labrador falleció, probablemente, el 30 de noviembre de 1772, después de meses de estar enfermo y al cuidado de su esposa, Santa María de la Cabeza.

Aún así, el día de San Isidro Labrador se celebra todos los 15 de mayo, mientras que la fiesta de su esposa es el 9 de septiembre. El Santo recibe todo tipo de celebraciones al rededor del mundo, pues los campesinos y especialmente, los madrileños, lo consideran su Patrono indiscutible.San Isidro Labrador: Historia, Milagros, Día y Mucho Más 1

Desde altares, hasta misas e incluso festivales son elevados para enaltecer la vida de San Isidro Labrador cada año.

Oración a San Isidro Labrador

El Santo Patrono de los agricultores, nombrado Isidro por San Isidoro (otro Santo español muy apreciado por su gente), dio al mundo una muestra de la vida humilde y pacífica del que sirve no solo a Dios, sino al prójimo. Con esta oración a San Isidro Labrador conseguirás su divina intervención para todo tipo de situaciones.

Oh, Glorioso San Isidro Labrador, que te encuentras hoy en el cielo, alabando a Dios junto a los Ángeles y los Arcángeles. Tú, que fuiste siempre caritativo, amable y compasivo, y que practicaste las virtudes del buen cristiano sin que tus deberes intervinieran, ruego por tu protección.

Junto con tu venerada esposa, Santa María de la Cabeza, escucha mis plegarias en este día. Habla con el Altísimo Señor, para que se apiade de mis miserias y las del resto de los hombres. Muéstrale la infinita bondad que habita en sus creaciones, para que nos conceda la paz en esta vida y en la eternidad, acompañándolo en las alturas.

Sé el guardián de mi salud, de mi felicidad y la de mis seres queridos. Posa sobre mí tu mano y transfiere tus dones a mi espíritu, para que hasta mi último aliento pueda servir al Señor como lo hiciste tú. Amén.

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La vida de San Isidro Labrador es una enseñanza clara del modo más humilde que debe vivir el cristiano: ofreciendo siempre una mano a quien lo necesite y sin descuidar nuestros compromisos con Dios por los que tenemos con los hombres.