Novena a San Antonio de Padua: Nueve Días de Oración al Santo

Hacer una novena es una cuestión de sanación del alma y del espíritu, así como una manera de obtener favores divinos mediante el crecimiento de nuestra virtud y cercanía con Dios. Y que mejor para acercarse a Dios, sino hacer una novena a San Antonio de Padua, para encontrar el amor, para encontrar lo perdido, para el trabajo, y para las muchas otras peticiones que podamos elevar gracias a este Santo.

Novena a San Antonio de Padua

Novena a San Antonio de Padua

Esta novena a San Antonio de Padua debería ser acompañada cada día por una oración al inicio y al final, las cuales puedes enunciar de esta manera para enaltecer tus plegarias:

Oración Inicial

Oh Grandísimo Protector mío, San Antonio de Padua, aquí me encuentras a tus pies, seguro de tu gloriosa intercesión. Tócame con el espíritu bondadoso y compasivo con el que en la tierra miraste a los pobres y a los llenos de miserias. Ayúdame en mi continua lucha,

Permíteme compartir la felicidad, la paz, la salud, la alegría, por medio de tu amorosa protección. Otórgamela, para que tu poder y amor me hagan digno de la Bendición de Dios Todopoderoso, que te hizo magno en el cielo y en la tierra. Amén.

Oración Final

Da pie, Señor, a que tu Iglesia devota y humilde sea bendecida por la intervención de tu siempre fiel siervo San Antonio de Padua. Deja que socorra y auxilie a los hijos que carecen de tus gracias, para que vivan eternamente en tu gloria, en la tierra como en el cielo, y nos acompañe siempre en tus brazos. Amén.

Primer Día

Oh, siempre fiel San Antonio, quien ama y a quien ama Dios, por la caridad que mostraste a todas las criaturas en la tierra, se te fueron otorgados los poderes del Espíritu. Por escuchar a quien lo necesitare, se te fue otorgado el más alto puesto junto al Señor.

Con esto en mi pensamiento, guíame para obtener lo que aquí te pido, pues la respuesta no está en mis manos, sino en las tuyas, Santo de los Milagros. Susurra mi petición al corazón del Niño Dios, quien te atesora por tenerlo en tus brazos, y lleva mi gratitud hasta las alturas. Amén.

Segundo Día

Oh, milagroso San Antonio, que nunca dejaste sin ayuda o alivio al necesitado, busco en ti refugio para mis penas, con la seguridad de que no seré rechazado. Amigo fiel del Niño Jesucristo, Predicador de la misericordia celestial, no ignores mis plegarias, sino que llévalas frente al Señor, fortalece mis peticiones con tu Santa intercesión, y concédeme el favor que busco. Amén.

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Tercer Día

Gracias a tu puro corazón, San Antonio, que te hizo digno del amor del Niño Dios, que te permitió sostenerlo en tus brazos y tenerlo tan cerca. Te pido que poses sobre mí tu benevolente mirada, tú, nacido en la protección de María Inmaculada, en la celebración de su Asunción, consagrado por ella.

Como poderoso intercesor nuestro en el Reino de los Cielos, concédeme tu favor en mi situación, Oh maravilloso siervo. Amén.

Cuarto Día

Con gran honra, Santo de los Milagros, me jacto de confiar en ti, como receptor de tu inmensa compasión y gran ayuda en la necesidad y el sufrimiento, y de tenerte como intermediario entre mis plegarias y las siempre justas respuestas de nuestro Señor, quien nos ama como te ha amado a ti. Amén.

Quinto Día

Oh, Gran Santo, hombre sabio y sirviente del amor divino del Señor, agradezco inmensamente los dones que nuestro Dios nos otorga diariamente, y en esa gratitud, elevo mis súplicas, para que las lleves a la caridad y compasión de Dios Todopoderoso, al amor del Niño Dios al que envolviste en tus brazos.

Permíteme gozar de tu intervención en mi juicio con el Señor, y hazme merecedor de su favor. Amén.

Sexto Día

San Antonio de Padua, elegido por el Señor para llevar su palabra al mundo, poseedor del don de las lenguas, junto al poder de obrar extraordinarios milagros, ora para que mi alma esté con Dios, y le conceda su favor para cumplir con su voluntad, para pasar a su lado el resto de la eternidad, ya con mi favor otorgado. Amén.

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Séptimo Día

Oh tú, aclamado seguidor de la fe en Cristo Jesús, glorioso y milagroso, bondadoso y lleno de gracia, proporciona a este servidor el cumplimiento de la promesa.

Ampárame, tú Santo siempre atento, y otórgame tu poderosa intervención frente al Padre. Amén.

Octavo Día

Agraciado Santo de las causas difíciles, que has demostrado lo poderosa de tu intervención, siempre elevando plegarias al padre de forma compasiva y tierna, protege a quienes te invocan en su angustia, como lo hiciste en vida.

Ruego fervientemente que sobre mí también descanse tu protección, para obtener el favor que pido, a través de tu amor y la misericordia de Dios Todopoderoso. Amén.

Noveno Día

San Antonio de Padua, seguidor de María Inmaculada, ruega ante nuestro Padre, con tus grandes méritos en su nombre, que mi fe sea escuchada por su gloria.

Ayuda a este siervo que te invoca a obtener el favor divino, y que su asistencia permanezca siempre a mi lado.

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El corazón, conectado a la gracia de Dios, se llena de alegría y evita la negatividad que pueda perturbar nuestra paz. San Antonio de Padua, con su rectitud y sabiduría, es un gran ejemplo de alguien que practicó debidamente los dones del Espíritu en vida, y que fue recompensado con estar a su lado por la eternidad, junto a los ángeles y los arcángeles.

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