Oración a San Antonio Abad: Para los animales y el Amor

San Antonio Abad, el siempre amable Santo de los Animales, es celebrado por sus creyentes todos los 17 de enero. Cada persona que tiene una mascota siempre se acerca a este Santo ermitaño para pedir por un animal o para encontrar mascotas perdidas, situaciones que desesperan a los amantes de estos pequeños. San Antonio Abad, entonces, se dedica a cumplir las plegarias que se hacen para estos seres, siempre y cuando se le rece con fe y de corazón.

Oración a San Antonio Abad para las MascotasOración a San Antonio Abad

Nuestras mascotas son esos pequeños o grandes compañeros de vida a quienes les tomamos cariño. Ese amor llega a tanto que muchos se refieren a ellos como sus hijos. Y así como una madre reza por la protección a sus hijos, los amantes de las mascotas oran para pedir por un animal.

Oh, Gran San Antonio Abad. Me acerco para pedirte que intercedas por la buena vida de mi mascota. Bríndale la salud que necesita a mi perro/gato/mascota, y que no se le niegue un techo o alimento. Que no se pierda en este mundo, y que de hacerlo, se encuentre con personas de buen corazón que lo ayuden a regresar a los amorosos brazos de este servidor.

Concédeles a mis animales el tener siempre a donde pertenecer, y protégelos del mal que se les pueda causar. Dame la voluntad para ser un buen cuidador y llenarlos con el cariño y responsabilidad que toda criatura de Dios merece.

Hazle justicia a todas esas mascotas perdidas o abandonadas, que experimentan los males de las calles. También a las maltratadas, que sus abusadores y explotadores conozcan el peso del castigo del Señor a quienes dañan a los inocentes. Amén.

Oración a San Antonio Abad por los Animales

Incluso quienes no tienen mascotas se interesan por su protección y bienestar, así haya que dejar estas en manos de otros, o en manos de Dios. Cómo el Señor manda, debemos ser conscientes y pedir por los seres más inocentes y débiles de la creación, para que Dios los ampare y los recompense.

Ruego tu intercesión, San Antonio Abad, para que muestres a los hombres inconscientes el sufrimiento que afecta a los animales. Enséñales, con tu gran ejemplo, que deben amar a estas criaturas como deben amar al prójimo. No dejes que estos animales se conviertan en víctimas de la crueldad humana, sino que se les muestre la misericordia y bondad del Señor.

Habla con Dios, Santo de los Animales, para que de la sabiduría a los hombres. Para que muestren piedad a animales como el león, el tigre, el elefante, el mono.

Que los animales de granja y los que son llevados al matadero encuentren los mejores tratos posibles a través de tu misericordia. Termina los dolores de los sacrificios que hace nuestra especie. Acaba las prácticas de experimentación, en donde se les somete a procesos horribles.

San Antonio Abad, tú, que fuiste testigo del amor que pueden ofrecer estos seres. Quien fue respetado y acompañado por animales en la ausencia de los hombres, que conoces sus sufrimientos y penurias. Guíanos, para que podamos crear un mundo en el que todas las criaturas del Señor estemos en paz. Amén.

Oración a San Antonio Abad: Para los animales y el Amor 1

Oración a San Antonio Abad por el Amor

Este Santo está acostumbrando a recibir plegarias de todo tipo, y para el amor no es una excepción. Todos queremos una pareja que sea llevada hasta nosotros por la fe y con la cual honremos los deseos de Dios.

Oh, San Antonio Abad, quien está en el cielo con nuestro Señor Todopoderoso, trae hasta mí a mi amor. Que el Espíritu Santo guíe nuestro camino hacia la palabra de Dios y podamos obrar bajo su voluntad celestial.

Permitenos caminar por los caminos que creas que debemos recorrer para fortalecernos en el amor y la fe. Pide al Padre que nos colme de bendiciones. Cumple en el nombre de Dios mis súplicas y plegarias.

Que la persona con la que he soñado, la persona indicada, encuentre su camino hasta mis brazos. No dejes que se preocupe: cuando llegue a completar nuestro destino seré capaz de envolverla con mi amor y ternura. Prometo hacerla feliz el resto de mis días. Prometo satisfacerte a ti, San Antonio Abad, con nuestra unión.

Por supuesto que en esta persona deben residir las cualidades santas: ser humilde de corazón, amar al prójimo y sobre todo, a mí, casi tanto como ama a Dios. Haz de nuestro amor un ejemplo de equilibrio y salud, prosperidad y abundancia, para que agrademos al Señor de todas las formas posibles. En la vida y en la muerte. Por los siglos de los siglos. Amén.

Quién fue San Antonio Abad

San Antonio Abad fue un hombre, fiel creyente y siervo del Señor, que vivió durante los siglos II y III después del nacimiento de Cristo. Junto con sus padres y sus hermanos, comenzó su vida como el hijo de una familia de campesinos bien establecidos y con muchos bienes y privilegios.

Sin embargo, cuando Antonio no tenía más de 20 años, sus padres fallecieron, obligándolo a hacerse caso de su fortuna y su familia. Fue entonces cuando, bajo las enseñanzas que escuchó sobre Jesucristo, repartió los bienes entre los pobres y se adentró en la soledad del desierto.

En este lugar se encontró tentado en más de una ocasión por el demonio, que le mostraba visiones de todo lo que habría podido hacer de no abandonar su riqueza terrenal. Aún así, San Antonio Abad no se dejó vencer.

Después de su estadía en el desierto, se dedicó a la vida del ermitaño: cruzó el Nilo y se estableció en el Monte Pispir, en el cual pasó 20 años en soledad perpetua. Consiguió muchos discípulos que lo siguieron en una vida simple y humilde, en donde cultivaban su alimento, y se dedicaban al ayuno, la oración y la lectura.

De Antonio se dice que, dado este estilo de vida, tan cercano a Dios, llegó a vivir hasta los 105 años.

San Antonio Abad para sanas a las animales

San Antonio Abad, tan ligado a los animales y al amor que dio y recibió, es para nosotros ejemplo de la vida más simple y humilde que podemos seguir. Siempre amable y perseverante, se consagró para la Iglesia como Santo de los Animales, y son miles los que le rezan para pedir por un animal, para sanar a las mascotas, y en general, para proteger a nuestros más queridos compañeros, hombre o bestia.