Oración Corta a Jesús Sacramentado Por Los Enfermos



No hace falta ser un sabio, ni rico, ni ser un atleta para agradarle mucho a Jesús. Al contrario, ÉL ha sentenciado que de los desposeídos en la tierra será el Reino de los Cielos porque en la misma proporción que hayan sufrido en la tierra tendrán dicha en el Cielo.



Jesús tiene un sitio especial en su corazón para los bondadosos (los que no dan más de lo que reciben) y los necesitados. En la eucaristía, cuando le pedimos al Señor por causas urgentes o ajenas, nos escucha con más atención y amor.

Si padeces alguna enfermedad o tienes un familiar que la padezca, en el encuentro con Jesús Sacramentado, comunícate con ÉL mediante esta oración para que interceda con su mano milagrosa y cure de todo mal.

 

Oración por los enfermos a Jesús Sacramentado

Oración a Cristo Sacramentado por los enfermos
Un enfermo pidiéndole a Jesús

A Jesús debe hablársele de forma llana y sencilla para que consuele y sane al enfermo. Realiza esta corta oración a Jesús, amigo de los enfermos, para que los saque pronto de su estado y les restaure la salud y energía.

Divino, Jesús Sacramentado,
que siempre acude en nuestra ayuda;
hoy ante ti, con anhelo vivo,
te pido por la salud de (nombrar persona)
porque en la tierra obraste de tal manera,
porque tus sanaciones fueron verdaderos milagros;
incluso de la muerte has liberado,
y otras tantas acciones que no le son posible a los hombres;
tu corazón y tu mano tienen el bálsamo que necesitamos,
borran pronto cualquier herida;
a tus pies han llegado personas con defectos,
pero te han rogado con humildad,
y ahora están entre los justos en el cielo,
como símbolos de tu amor y tu grandeza;
hoy y por siempre tuya es la gloria.

Recuerda que para Jesús no hay límites, no hay imposibles. Seguro has escuchado de verdaderos milagros en la medicina que son inexplicables y sorprendentes para la ciencia. Seguramente, además, muchos profesionales de la salud reconocerán el gran aporte de la fe en la recuperación de una persona pues la prepara para soportar mejor la enfermedad.

En los evangelios consta con suficiencia el gran poder de Cristo al combatir con enfermedades que aun hoy, con todos los extraordinarios y excelentes avances médicos, no pueden ser sanadas o al menos no con la facilidad de Cristo. Por ejemplo, la ceguera hoy día puede curarse con trasplante de córnea, pero Jesús hace dos mil año la curaba con su poder divino.

Es posible someternos a la ciencia médica, y obtener resultados positivos, pero serán mucho mejores si estamos de la mano de Cristo. Si tienes dudas o el enfermo que conoces tiene dudas, pídele que practique un Padrenuestro cuando presente algún dolor y verás cómo el dolor se calma y el paciente obtiene alivio. Es el poder del Dios vivo a través de la oración.

Al que pida con fe, se le será concedido, no solo para curar los males corporales sino también los espirituales. Con la fe se levanta el que no podía levantarse y recuerda el que ya no podía recordar.

Es de la sangre preciosa de Cristo sacramentado de la que bebemos para sanar nuestros males. Mientras que la tristeza y el odio enferman, la fe da alivio y sana. Así que recuerda que la fe es tu mejor medicina y Jesús tu mejor doctor.